Estoy sentada en el aeropuerto de Ezeiza en Buenos Aires, escribiendo a mano por que preferí no traerme la laptop.
Necesito un Ipad-pienso, repienso-me gustaría tener un Ipad.
En unas horas estaré en Lima, Perú por primera vez en mi vida apenas llego al aeropuerto salgo para Cusco y luego Machu Picchu.
En el horizonte el sol amanece, el rojo intenso se vuelve naranja y apesar del madrugadón me hace agradecer estas ungodly hours
en que tienen a bien salir algunos vuelos.
Para gente que como yo no madrugamos en el día a día, ver amanecer y presenciar la silenciosa evolución de la mañana puede resultarle igual que a mí un espectáculo digno de reyes y por ello agradezco no madrugar muy amenudo y sorprenderme cada vez como hago desde hace 30 años mas o menos, en lo que cobré consciencia del planeta en el que tuve la fortuna de nacer.
Mi edad es algo en lo que no pienso mucho y más allá del envenjecimiento natural, el número me tiene más o menos sin cuidado.
Ahora entiendo a esas personas que me decían "no me siento de 40 o de 50 etc..."
La edad es una convención humana, la realidad es que el tiempo pasa distinto para cada quien, adentro y afuera de uno mismo, y
que el viaje en esta tierra es finito.
Por todo lo demás tener 30 y medio o 31 es tan relativo como tantas otras cosas en el mundo de las invenciones humanas.
Pero la humanidad se organizó de un modo y no hay mucho que argumentar sobre el niño interno, la juventud de espíritu, la vitalidad o las ganas de vivir cuando tu documento de identidad tiene esa divina fecha que indica a qué edad puedes beber, a qué edad puedes alquilar un auto o a qué edad comienza la caducidad en uno u otro rubro.
La semana pasada recibí un mail en el correo a mi página web invitándome especialmente a algo que supongo es una suerte de American Idol para artistas con proyectos armados y que cumplan con unas reglas de "originalidad" y con instrumentos o formatos atípicos. Jennifer López y Marc Anthony son los productores, ofrecen llevarte a Los Angeles y el casting se realiza en unos días en el D.F razón por la cual aunque quisiera no podría ir. Es para artistas entre 18 y 30 años y abajo subrayado y en negritas dice:
En caso de tener otras edades podemos incluirlos, pero su talento deberá ser asombroso.
Al leerlo pensé-qué suerte que tengo todavía 30 años! -repensé-en dos meses cumplo 31! de ser elegida, para la fecha del programa habré cruzado el umbral y no habrá vuelta atrás, para entonces mi talento deberá ser asombroso si según ellos no lo es ya y de aquí a mi próximo cumpleaños parece que me puedo salir con la mía y no ser asombrosa. Pero eso se acaba en dos meses:
Mientras recapitulaba ese mail y fantaseaba con estrechar la mano de la Jenny me detuve frente a una papelería bellísima en el barrio de Colegiales, venía de ver a mi amigo Ariel en su estudio de diseño DFCL (estamos haciendo el diseño de mi E.P en francés "Chansons pour un Homme" próximo a editarse en México). Me perdí en los colores de esos pliegues de papel de china y cuando volví al presente mis ojos se toparon en primer plano con un letrero pegado en el vidrio: Se solicita empleada entre 18 y 25 años- pensé-Pfff ni en esta papelería puedo trabajar ya y desde hace 5 años!- re pensé- Bueno, prefiero cantar y hacer canciones y por suerte puedo hacerlo exclusivamente.
Estoy a punto de despegar, lo bueno de escribir a mano es que no tengo que apagar una laptop durante el despegue, no está mal eso de haber nacido en el 80, todavía me apaño con una pluma y un papel. Machu Picchu espera.
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