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Estados Unidos mantuvo la calificación a su deuda en dos guerras mundiales y en la Gran Recesión de 1929. El downgrade es un golpe simbólico inmenso que tendrá enormes consecuencias en todo el mundo.
Estados Unidos mantuvo la calificación a su deuda en dos guerras mundiales y en la Gran Recesión de 1929. El downgrade es un golpe simbólico inmenso que tendrá enormes consecuencias en todo el mundo. Es una mala noticia por sí misma, pero en el contexto en el que se produce es mucho más: una antorcha prendida en un cuarto lleno de explosivos.
Le pegará a Estados Unidos porque hará más complicada su recuperación, al elevar los costos del financiamiento. Afectará a la Unión Europea porque incrementará la presión sobre Italia y España, que ya se encuentran en situación muy difícil por el aumento de sus costos de emitir deuda. El default de estos dos grandes ha dejado de ser algo lejano.
En los mercados de divisas, el downgrade profundizará la depreciación del dólar y los cuestionamientos sobre cuánto tiempo la divisa estadounidense podrá mantener su estatus como moneda de referencia mundial.
Las bolsas de valores arrancarán la semana en mood de turbulencia. Hay mucha incertidumbre y un par de tristes certezas: uno, los pronósticos de crecimiento económico se están revisando a la baja y, dos, los políticos no están a la altura de las circunstancias. El futuro es del oro, pero no dorado.
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